Amigos del Pueblo Saharaui de Guadalajara
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Guadalajara
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HISTORIA

Hay evidencias de presencia humana en el Sahara occidental desde la prehistoria, como se constatan en los yacimientos de Rekeiz, cerca de Tifariti, donde se conservan, herramientas de piedra, utensilios de cerámica y objetos de cáscara de huevo de avestruz decorados, y de Sluguilla Lawaj, comparable a los ricos yacimientos del Sahara central. Su importancia radica en el gran número de imágenes que conserva, que ayudan a los arqueólogos a conocer los pueblos que hace miles de años vivieron en las llanuras del Sahara Occidental.

 

Durante la antigüedad, se organizan en tribus nómadas, viviendo su etapa más importante, hacia el siglo III d. C., donde la introducción del camello supuso una revolución en la ganadería y en las comunicaciones a través del desierto, de modo que el territorio del actual Sahara Occidental se convirtió en parte de una de las principales rutas de comercio del mundo, trasportando sal y oro entre el norte de África con África occidental.

 

La conversión al Islam se inicia en el S. VIII y se consolida en el S. XI con las invasiones de los almorávides. Los Beni Hassan, pueblo árabe beduino de Yemen ocupan la zona y se imponen a los Sanhaja en el S. XIV momento en el que el territorio es arabizado.

 

La presencia española desde el S. XV se basó en la protección del archipiélago canario. Hasta mediados del S. XIX la tierra saharaui estuvo libre de la ocupación extranjera. En la conferencia de Berlín de 1884 las entonces potencias europeas se reparten África. Las fronteras que delimitan el actual territorio del Sahara Occidental se definieron en los acuerdos que Francia y España llevaron a cabo entre 1900 y 1912.

 

En 1934 los notables de las tribus saharauis firman su sometimiento amistoso con el estado español, que denomina a la zona Sahara Español, y la declaran provincia española en 1958.

 

La ONU proclamó el derecho a la autodeterminación del Pueblo Saharaui en 1965, e instó a España a que agilizara su descolonización. La población saharaui se manifiesta a favor de la independencia llegando a confrontaciones armadas con el ejército español. En 1973 se crea el congreso Constitutivo del Frente por la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro, conocido como Frente Polisario.

 

En 1975 Marruecos inició la invasión, conocida como la "Marcha Verde" y Mauritania atacó por el sur. Parte de la población Saharaui se vio obligada a huir a la región argelina de Tinduf. España había entregado, de forma vergonzosa, el territorio del Sahara Occidental a Marruecos y Mauritania, a través de la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid mientras agonizaba Franco y su dictadura y sin contar con el Pueblo Saharaui. El frente Polisario inició acciones de resistencia contra las fuerzas de ocupación y el 27 de febrero de 1976, tras la salida de España, proclama en Bir Lehlu la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

 

En la actualidad, Marruecos ejerce su dominio sobre la ex-colonia española que lucha por ser reconocida como la República Árabe Saharaui Democrática y porque se cumpla el Plan de Paz de la ONU adoptado en 1991 por el Consejo de Seguridad, que ponía fin a 16 años de guerra con Marruecos.

 

El Aaiun

La chispa de la primavera árabe nació en el campamento de Gdeim Izik –desmantelado violentamente por las fuerzas de ocupación marroquíes- y está cambiando el panorama político de la toda la región. La ONU debe cumplir ahora con su obligación de hacer respetar la legalidad internacional en el Sáhara Occidental y resolver un conflicto existente desde hace ya 36 años. Es una vergüenza que el ejército marroquí siga ocupando un territorio que invadió por la fuerza, negándose a cumplir las Resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad y pretendiendo sencillamente anexionarse el territorio.

 

Hace exactamente 20 años se firmó el alto el fuego, poniendo fin a una guerra de 16 años con Marruecos. A los ciudadanos/as del Sáhara Occidental se les prometió un referéndum de autodeterminación que jamás se ha llevado a cabo. Mientras tanto, más de 160.000 saharauis viven todavía en campos de refugiados en el desierto argelino y el resto de la población saharaui sufre los abusos de una ocupación ilegal que además expolia la riqueza de su territorio.

 

El Estado español, como potencia administradora, tiene la obligación jurídica de promover el ejercicio del derecho a la libre determinación del pueblo saharaui y no puede permanecer impasible ante lo que está sucediendo. Debe de llevar a cabo todo tipo de iniciativas para que se cumplan los acuerdos del alto el fuego, y que finalmente se materialice la libre determinación de la última colonia de África. Veinte años es mucho tiempo, pero aún no es demasiado tarde para aplicar las leyes internacionales y dar una solución pacífica a este conflicto. Ha llegado la hora de permitir que el pueblo saharaui decida libremente su futuro. Entre todos/as tenemos la oportunidad de conseguirlo.